por Eugenia García Raya, Frontera Cero, España - 2007 / 2008
Malalai Joya durante la rueda de prensa que ofreció en Madrid Malalai Joya es la diputada más joven de Afganistán, pero no puede cumplir con su trabajo porque ha sido expulsada del Parlamento tras exigir que sean procesados los miembros del Gobierno que han cometidos graves delitos. El Parlamento afgano, en lugar de atender sus denuncias respaldadas por las organizaciones internacionales de derechos humanos, la ha amenazado de muerte.
Sin embargo, ella sigue denunciando que Afganistán se encuentra en manos de criminales y corruptos fundamentalistas, ahora con la connivencia de Estados Unidos. Malalai Joya ha pedido durante su visita que se presione a los gobiernos que tienen tropas en Afganistán, entre ellos España, para que apoyen a los partidos y organizaciones democráticas en el país en vez de seguir la senda abierta por las tropas estadounidenses.
FC: Afganistán fue invadido por tropas estadounidenses y británicas a finales de 2001 durante la operación “Libertad duradera”. El gobierno de los talibanes fue derrocado y Hamid Karzai, con la Alianza del Norte, fue puesto al frente del Gobierno. Desde entonces, tropas de Estados Unidos y de otros países, entre ellos España, se encuentran en Afganistán. ¿Hay efectivamente libertad en su país?
- Cuando se le muestra respeto por su valentía, responde: “No es una cuestión de valentía. Estoy cumpliendo con mi responsabilidad”. - Hoy nuestro país está ocupado. El gobierno de Estados Unidos manifiesta que sus tropas están en Afganistán para traer la libertad, pero aquí lo que hay es una situación mucho peor que cuando ellos no estaban. Los Estados Unidos han actuado de acuerdo a su propia estrategia política, no por los intereses de los afganos. En los últimos seis años han muerto 65.000 afganos, más que durante el periodo de los talibanes. No hay libertad de expresión. Se ha promulgado una ley de amnistía que permitirá que queden impunes los crímenes cometidos por algunos de los que hoy son ministros, parlamentarios o embajadores. Afganistán sigue produciendo el 93% del opio en el mundo y los principales narcotraficantes son miembros del Gobierno, incluso ministros y miembros del Parlamento. Ha aumentado el tráfico de armas con Irán, Rusia y Pakistán. Estos traficantes y corruptos están hoy en el poder en Afganistán. Según un informe de Human Rights Watch, controlan el 80% del Parlamento. Son tan fundamentalistas como los talibanes y actúan como títeres de los países vecinos. En esta situación, el pueblo afgano es rehén de los fundamentalistas que están en el poder con la connivencia de Estados Unidos y de los talibanes, que cada vez tienen más control de la situación porque incluso el presidente Karzai está dispuesto a negociar con ellos. En definitiva, seis años de tropas extranjeras son muchos años para nosotros y no vemos ningún resultado positivo. Las tropas extranjeras bombardean las provincias buscando talibanes, pero los que mueren con sus bombas son las personas desarmadas.
FC: ¿Qué deben hacer entonces los países que están interviniendo de diversas maneras en Afganistán?
- La comunidad internacional debe presionar a sus gobiernos para que actúen de manera independiente en Afganistán, en lugar de imitar a Estados Unidos. Eso significa que deben apoyar a los partidos y las organizaciones democráticas afganas, y no a los gobernantes fundamentalistas y corruptos, y presionar para que los criminales que hoy controlan el país sean llevados a una corte penal internacional. Las próximas elecciones no van a ser democráticas. El Gobierno está negociando con los talibanes. El Parlamento ha votado una ley de “autoindulto” para todos estos gobernantes que deberían ser juzgados y que, sin embargo, son ministros, parlamentarios, embajadores y se van a poder volver a presentar como candidatos. Por tanto, los gobiernos tienen que presionar para que esa ley no pueda ser desarrollada, porque supone la impunidad de crímenes gravísimos. Hay también que presionar para que la ayuda internacional no siga llenando los bolsillos de los gobernantes y los corruptos, algo que incluso el propio presidente Karzai ha reconocido.
FC: Los gobiernos occidentales aseguran que la situación de las mujeres es mejor ahora porque no gobiernan los talibanes y por la presencia de ejércitos bajo mando de la OTAN en el país...
- Los fundamentalistas que controlan el poder usan la religión contra las mujeres. Las mujeres afganas tenían hace 25 años mucha más libertad que ahora, tenían los mismos derechos que en Europa occidental y nuestra cultura secular era muy importante. Ahora, sólo en los seis primeros meses de 2007, las estadísticas recogen el suicidio de 250 mujeres. Impunemente, delante de los ojos de las tropas extranjeras, a las mujeres afganas se las viola y secuestra cotidianamente. En las grandes ciudades estamos un poco más protegidas, pero en el resto del país las mujeres viven un infierno. Incluso son cambiadas por mercancías. Llevamos el burqa para protegernos, porque nos da seguridad. Antes se hablaba mucho en los medios de comunicación sobre lo que los talibanes hacían a las mujeres, ahora, a pesar de que los comandantes de la Alianza del Norte violan a niñas de 11 años que luego son intercambiadas hasta por perros, los medios de comunicación no lo cuentan. Los talibanes y los nuevos gobernantes son iguales en su desprecio a las mujeres.
“Para que vuelvan los refugiados, tiene que haber un gobierno democrático en nuestro país” A Malalai Joya no le gusta mucho hablar de su situación personal. Esta diputada, elegida con la segunda mejor votación por su circunscripción, ha sido amenazada de muerte públicamente. Han intentado matarla cuatro veces. Ha sido agredida físicamente y amenazada de violación dentro del Parlamento. Cuando tomaba la palabra, le apagaban el micrófono. No puede entrar allí donde los votos le han situado. Durante su visita a España en noviembre, diputadas del PSOE, Izquierda Unida y el PP se comprometieron a seguir estrechamente su caso, al igual que el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación y las organizaciones e instituciones que la invitaron (CEAR, la APDHE y la Universidad Autónoma de Madrid) o con las que se reunió. Cuando se le muestra respeto por su valentía, responde: “No es una cuestión de valentía. Estoy cumpliendo con mi responsabilidad”.
Malalai Joya salió de Afganistán como refugiada a los 4 años. Vivió con su familia en un campo de refugiados de Irán y de allí se trasladó a Pakistán, donde terminó sus estudios. Volvió a Afganistán en 1998 y enseguida se convirtió en una tenaz opositora de los talibanes. Daba clases a mujeres clandestinamente y fundó un orfanato y una clínica. Es líder de una ONG (OPAWC) que trabaja por los derechos de las mujeres y la democracia en su país. Ella es un ejemplo de que los refugiados no son una carga para los países de acogida, sino una apuesta por el futuro democrático del mundo.
FC:¿Qué es ser refugiada?
- Estar físicamente en un sitio y tener la mente en tu país, sobre todo si tu país vive una tragedia que mata gente todos los días. Nosotros sentíamos que no estábamos completos fuera de Afganistán, que habíamos perdido algo precioso. Por eso la esperanza de volver no se pierde, quieres volver porque sientes que, aparte de llorar, no puedes hacer mucho más.
FC: Pero usted se formó y trabajó por Afganistán desde el exilio...
- Sí, eso es cierto. Yo trabajaba como profesora y me enorgullezco de muchas cosasque implicó ser refugiada. Te quedan recuerdos de gente maravillosa, de respeto, de lucha por la democracia en los campos de refugiados. Y es cierto que no importa donde se esté, lo que importa es lo que se haga. También las fronteras cambian. Y algún día no existirán.
FC: Ahora nuevamente usted y su familia corren un gran peligro en su país...
- Sí, pero soy joven y puedo hacer algo por Afganistán. En este momento todos tenemos que cumplir con nuestras responsabilidades. No me gustaría tener que salir del país sin saber si voy a volver.
FC: Según Naciones Unidas, en 2006 había más de dos millones cien mil afganos refugiados, casi un millón de ellos en Irán, país que por cierto está expulsando a miles. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que vuelvan con garantías?
- Tiene que haber un gobierno democrático en Afganistán, algo que no tenemos. Los refugiados al menos tienen algo de seguridad fuera del país. A su regreso hay que garantizarles seguridad para ellos y sus familias y acceso a la educación, a la salud, a unas condiciones mínimas de dignidad. Y eso no se da. El problema es que muchos refugiados se encuentran en Irán y Pakistán, países cuyos gobiernos de día apoyan al gobierno afgano y de noche proporcionan armas a los talibanes. Los refugiados son encarcelados en Irán e incluso muchos de ellos han sido asesinados allí.
- Eugenia García Raya es responsable de Información Pública de CEAR.